El silencio

<< Aquél Paseo Sin Retorno

La tierra está dura. Tantos días sin llover han cuarteado su piel como la cara de un viejo. Los gusanos serpentean entre raíces secas y piedras, esperando que pronto haya algo que llevarse a la boca. Más suerte tuvieron aquellos que dormitaban en los camposantos. Mucha más suerte. Yo continúo con hambre, pero sigo con energía, lo cuál me hace pensar si es hambre o gula. Rompen el silencio los borborigmos de mis intestinos, que rebotan en las paredes terrosas que me rodean, intensificando su volumen hasta esconder entre ellos el silencio. Es hambre.

Al tiempo me acostumbro a la sensación y me pregunto si seré capaz de mantener este ayuno indefinidamente. Lo que no tengo es sed, y es algo que me preocupa, pues con este calor me temo que no tardaré mucho en deshidratarme. Incluso al inspirar percibo un leve crujido, como de papel de charol, como si mis pulmones estuvieran secándose y perdiendo la esponjosidad. Ojala llueva, musito entre los dientes. Pese a estar bajo tierra y sin caja, hay un espacio en el que subyago, como si un ataúd invisible me protegiera. Y esa penumbra ocre me hace sentirme tranquilo y a la espera.

Por fin el silencio late y se disipa con algunas pisadas que se aproximan. Les acompañan voces. Mi boca segrega saliva ahora y vuelven los ruidos intestinales, alertándome de que debo comer. Utilizo toda la fuerza que tengo para clavar mi mano en la tierra por encima de mí y rebusco, tratando de alcanzar un pie del que tirar y que llevarme a la boca. Pero estoy demasiado lejos de la superficie, y tan solo remuevo la tierra por encima de mi, logrando únicamente precipitarla sobre mis ojos y mi boca. Sobre mi lengua serpentean algunos gusanos y sin pensarlo, mastico y trago.

>> Gravilla

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4 pensamientos en “El silencio”

  1. No he podido dejar de pensar al final en los gusanos de arena de Dune, excepto por lo del agua y la mano, claro está. Sé que es una impresión errónea (que te refieres a otra cosa totalmente distinta) pero me ha dado esa sensación.
    Me ha gustado mucho leerlo de todas formas.
    ¡Sigue!

    1. Grlacias Rossink, sobre todo por leer. Hace tiempo dejé de creer en el quid pro quo del mundo blogger. Con respecto a lo de Dune… jejeje, pienso más allá, vivir bajo tierra no es tan malo visto lo visto.
      El silencio es la segunda parte de Aquel paseo sin retorno, es la vida vista desde otro prisma… 😉
      Aquí seguiré, saludos!

Muérdeme

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